Ante el que probablemente sea el Mundial más igualado de la historia, todos esperabamos una quinta prórroga en la noche de hoy. Y llegó. De nuevo, 120 minutos de fútbol. A decir verdad, los primeros noventa no serán recordados por mucha gente, pero sí lo serán los 30 últimos. El tiempo extra volvió a traernos fútbol de verdad. Lo que los puristas llaman “fútbol mal jugado”, pero que tan emocionante y épico resulta. El colgar balones a la olla. Costumbres que se están perdiendo.

En cualquier caso, Bélgica llegaba con una trayectoria impoluta en lo que llevábamos de Copa del Mundo, pero sin demostrar todo lo que se esperaba de ella. Como otras tantas selecciones. Estamos en el Mundial de la igualdad, y eso volvió a suceder en la noche de Salvador de Bahía. Estados Unidos afrontaba el choque con ilusión y esperanza, representando a un país donde el soccer cada vez tiene más adeptos.

En la primera parte, el juego se basó en rachas. Tanto para un lado como para el otro, intercalando largos espacios de tiempo en los que no ocurría absolutamente nada. Hazard no apareció mucho, y Witsel y Fellaini no andaban finos en el centro del campo. Así se llegó al descanso, con empate a cero en el luminoso.

Tras el entretiempo, Bélgica fue mejor. Los de Wilmots dominaron el encuentro con un Hazard más participativo y un muy buen Kevin De Bruyne. Origi, que había entrado en el once en lugar del habitual, Romelu Lukaku, también se mostraba asociativo y jugaba muy bien de espaldas. Y entonces apareció Howard. Una y otra vez. El arquero del Everton parecía imbatible. Sin embargo, no lograron anotar, y de vez en cuando Estados Unidos inquietaba a Courtois..

Sin embargo, en el minuto 91, Bélgica quedó paralizada del susto por un momento. El recién entrado Wondolowski estaba solo ante Courtois, pero su remate, tras golpear mal el cuero, se marchó arriba. Los de Klinsmann la habían tenido, pero la oportunidad se había escapado. Tocaba pensar en la prórroga.

Entró Lukaku por Origi, y nada más empezar el tiempo extra, el delantero que ha militado en el Everton esta campaña asistió a Kevin de Bruyne para que este lograra el tanto más importante de su carrera. Los americanos estaban físicamente muertos, por lo que Lukaku continuó haciendo estragos en la defensa estadounidense. Él mismo hizo el 2-0 poco antes de finalizar el primer tiempo de la prórroga. El resultado parecía definitivo, pero no fue así.

Nada más arrancar la segunda parte, el jóven Julian Green hizo el 2-1 al rematar en semifallo en la frontal del área pequeña un balón aéreo. A Bélgica le entró entonces el miedo, y a Estados Unidos le aparecieron las fuerzas milagrosamente. La épica del fútbol. Con un Bradley inmenso, los americanos estuvieron cerca de lograr el empate en varias ocasiones, la más clara una de Dempsey, pero finalmente no lo lograron y se marcharon a casa en octavos de final.

Mientras, Bélgica se medirá a Argentina en cuartos, en un duelo entre dos selecciones que, en principio, pueden hacer más de lo demostrado hasta el día de hoy.

Por Jon Fernández (@Mur_98)

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