El Hoffenheim se impuso al Mönchengladbach en un partido loco en el que hubo 8 goles. Con esta victoria, el equipo de Nägelsmann acumula ya 15 partidos sin perder en casa y sigue defendiendo con uñas y dientes su billete directo hacia el sueño de la Champions. La primera parte del encuentro fue propia de un combate de esgrima. La primera estocada la dio el Hoffenheim a nada más y nada menos que 9 minutos de partido. Sandro Wagner remata a la salida de una falta tirada por Kramaric, el guardameta Sommer despeja el balón con dificultades y aparece Adam Szalai para rematar casi en la línea de gol. La descoordinación de la defensa del M’Gladbach provocó que Christiansen rompiera el fuera de juego, haciendo válida la acción.

Seguiría intentándolo el Hoffenheim, que en ese momento era dueño y señor del partido. Süle probó fortuna, pero su disparo llegó blandito a las manos de Sommer. Minutos después, Kramaric disparó desde fuera del área queriendo emular su golazo contra el Bayern, pero esta vez no tuvo suerte y su pepinazo se estrelló de forma violenta en el larguero.

El segundo tanto volvería a llegar de las botas de Szalai. Sebastian Rudy centra raso desde la derecha y el húngaro remata a pierna cambiada anticipándose a Vestergaard y al portero Sommer, que ni la vio venir. El dominio de los pupilos de Nägelsmann estaba siendo demoledor: 2-0 en 25 minutos.

Pero Vestergaard reduciría distancias en el minuto 31′: Christensen centra una falta a la que Baumann se queda a media salida. Su indecisión la aprovecha Strobl para dar un pase a ras de suelo a su compañero Vestergaard, que remata totalmente solo.

El partido empezó a esclarecerse para los visitantes, que 3 minutos después obtenían el premio del empate de una manera un tanto curiosa: un grave error de Baumann en una salida de balón provocó el robo de Mo Dahoud, que había ido a presionarle. Nada más robar, Mo dio un pase hacia Stindl, que remató con toda la portería vacía delante, ante la impotente mirada de Baumann. El cancerbero del Hoffenheim no estaba teniendo precisamente su mejor noche.Hoffenheim - BMG 5-3 (4)

El árbitro Christian Dingert pitó la media parte, algo que le vino como agua de mayo al Hoffenheim, que había visto cómo su rival le daba la vuelta a la tortilla y le ponía contra las cuerdas. Nägelsmann no ocultó su enfado al ver la ventaja que habían desperdiciado sus jugadores; Hecking, por su parte, se mostraba satisfecho por la remontada parcial que había realizado se equipo en tan sólo 4 minutos.

La segunda parte comenzó con dominio visitante. Hahn tuvo en sus botas dos ocasiones para matar el partido: la primera fue un centro al que no pudo llegar por pocos centímetros. La segunda, la más clara, fue un remate a 5 metros de la portería que estrelló en el travesaño. Hahn no se podía creer su mala suerte.

Cuando el Borussia se había hecho con el control del partido, Demirbay marcó el 3-2 de falta directa. Contó con la ayuda de la picardía de Wagner, que hizo el amago de querer rematar. Sommer picó el anzuelo y se lanzó al lado equivocado, permitiendo que el balón entrase mansamente en su portería. Un gol de patio de colegio, que le dirían.

Los ánimos del Borussia ya se habían enfriado, mientras que el Hoffenheim buscaba aumentar su ventaja. Lo conseguiría en el minuto 75′: Mark Uth, ejerciendo de héroe inesperado, mandó un zapatazo desde casi 20 metros que acabó en la escuadra de la portería de Sommer, que ni reaccionó. Probablemente, estemos hablando del gol de la jornada.

Pero los visitantes no querían rendirse sin pelear. No habían agotado todas sus balas. Solamente 3 minutos después del gol de Uth, Josep Drmic intenta marcar, pero su tiro es bloqueado por 2 defensas locales. El rebote le quedó a Mo Dahoud, que encontró el hueco justo entre los defensas para colársela a Baumann. La suerte sonrió al joven de 21 años y a su equipo, que estaba dispuesto a morir matando. El Hoffenheim no se vino abajo: tuvo la opción de aumentar su ventaja con un tiro de Wagner que desvió Sommer a córner con una gran mano.

Cuando todo parecía que el partido podía caer para cualquier lado, apareció Kramaric ejerciendo su papel de revulsivo para poner la sentencia Hoffenheimer: enfrentó a Sommer y este último lo derribó. De no haber seguido la jugada, probablemente estaríamos hablando de penalti y expulsión, pero el croata hizo de tripas corazón y consiguió levantarse para dar un último centro, donde un Demirbay que apareció de la nada, cabeceó el centro para poner el 5-3 definitivo en el marcador y la euforia en los aficionados del Rhein-Neckar Arena.Hoffenheim - BMG 5-3 (2)

Dingert pitó el final y los jugadores del Hoffenheim se abrazaron: habían conseguido superar a un rival difícil y ya casi podían tocar la clasificación a la Champions con la punta de los dedos. El sueño de los de Sinsheim está una semana más cerca. El M’Gladbach, por su parte, ha dado un paso atrás, pero hoy han demostrado que ellos tampoco se rinden y que aún queda mucha Bundesliga que pelear.

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