El club parisino está marcando un antes y un después en el mundo del fútbol y más en concreto, en el aspecto de los fichajes.

Muy atrás quedan ya aquellos años en los que el hecho de pagar 10.000.000.000 de pesetas, cerca de 60 millones de los actuales euros, que pagó el Real Madrid para traer a Luis Figo desde Barcelona hasta Madrid, parecía una auténtica barbaridad que se hacía ver insuperable. 60 millones de euros por el en aquel momento Balón de Oro, lo escuchamos ahora y sí que parece una majadería. ¿Alguien se imagina a Cristiano Ronaldo saliendo del Real Madrid por 60 millones de euros? Imposible, de ninguna manera. 64 millones es lo que pagó en julio de 2013 el PSG para fichar a Edinson Cavani, jugador que, a pesar de haber rendido a un grandísimo nivel durante toda su carrera, tiene muy difícil acercarse a la grandeza en la historia del fútbol de Luis Figo.

Desde un poco antes de aquel fichaje el PSG ya había protagonizado sonados fichajes, tanto por la calidad de los jugadores como por su valía económica, como por ejemplo Zlatan Ibrahimovic o Thiago Silva, pero desde aquel entonces, la cosa ha ido a más hasta alcanzar su techo este verano, un techo que todavía no ha alcanzado el club parisino.

Gastarse 222 millones de euros, sí 222 millones de euros, lo repito para los que me mirarían incrédulos al leerme allá por el 2000 cuando Figo fue traspasado del Barça al Real Madrid , es una auténtica barbaridad, un imposible, una auténtica locura a todos los sentidos. Pero si supiesen a comienzos de siglo que ese equipo, el mismo que realiza un desembolso de 222 millones de euros por un solo jugador (el Real Madrid ficho a Beckham, Ronaldo Nazário y Zidane por el mismo dinero), tiene pensado gastar 160+20 en variables por un jugador de 18 que despuntó a mitad de la temporada anterior (nos referimos a Mbappé) y también buscaría firmar a un portero esloveno por otros 100 millones de euros (nos referimos, obviamente a Jan Oblak, aunque el guardameta y el Atlético se oponen a la operación).

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Al Kheleïfi junto a Neymar durante la presentación del jugador brasileño el pasado viernes.

Como la mayoría de mortales, desconozco como funciona en su totalidad el Fair Play Financiero de la UEFA, aunque, como el resto de mortales, puedo intuir que gastarse 502 millones de euros en un verano por tan solo tres jugadores será bastante difícil de cuadrar en unas cuentas. Al fin y al cabo ese no es mi problema ni mi jurisdicción, los abogados y responsables de la UEFA estudiarán con detenimiento todos y cada uno de los movimientos del PSG sin ningún ápice de duda.

Acerca de algo de lo que sí me atrevo a opinar es de las consecuencias que están teniendo todos estos movimientos en el mercado, y es que a día de hoy se considera que un jugador que vale menos de 50 millones de euros es un jugador del montón, cuando, por ejemplo, el Real Madrid firmó a Kroos por 25, a Modric por poco más de 35 o a Asensio por 5 millones, cifras que parecen ridículas al escuchar que el Liverpool le pide casi 120 millones de euros al Barcelona por Coutinho o el Dortmund le demanda 130 millones al club catalán por Dembelé, jugadores que, sin haber demostrado ser del TOP 20 de la historia, costarán más que un tal Cristiano Ronaldo (que llegó al Real Madrid por 96 millones en 2009), que desde mi más humilde opinión, ha demostrado mucho más a lo largo de su carrera, o si queremos ponernos más exquisitos, hasta el momento en el que el Madrid lo firmó, que Coutinho o Dembelé hasta el día de hoy.

Dentro de unos años, cuando cualquier jugador valga 60 o 70 millones de euros echaremos una vista al pasado, quizás por la onda expansiva del estallido de la burbuja del fútbol, para pensar en qué momento se echó a perder todo el sostenimiento del fútbol y cuando se perdió la cordura en cuanto a traspasos se refiere, y recordaremos a un genial jugador brasileño que decidió cambiar Barcelona debido a que estaba cansado de estar a la sombra de uno de los mejores jugadores de la historia, y cambió la Ciudad Condal por un equipo sin historia en el que le prometieron ser la estrella y, de paso, le bañarían de oro para el resto de su vida, un baño que está provocando un cambio en el mundo del fútbol, estamos pasando del “fútbol de los aficionados” al “fútbol de los jeques”, un fútbol donde, como en la misma selva, solo el más fuerte gana.

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One thought on “El PSG, el “revienta-mercados”

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